Breve Reseña Acerca de la Pedagogía Sistémica

Esta nueva mirada pedagógica surge con vocación innovadora e inclusiva, con la firme convicción de que no viene a sustituir nada de lo que hasta estos momentos conocíamos.

En el curso natural de la historia surgen cambios para avanzar en la comprensión de los fenómenos y también para dar respuesta a las necesidades que se van planteando en los sistemas sociales y organizativos. Se trata de movimientos complejos que debemos contextualizar, teniendo en cuenta que cuando algo nuevo aparece, lo hace gracias al legado de lo que hubo antes. Así pues, es necesario recordar a los grandes pedagogos de la historia de la educación y reconocer el papel de las distintas corrientes de pensamiento que han permitido llegar al punto en el que ahora nos encontramos.

La propuesta pedagógica de la Pedagogía Sistémica se desarrolla con los aportes del paradigma sistémico fenomenológico provenientes de las constelaciones familiares y de las conceptualizaciones acerca de leyes sistémicas observadas por Bert Hellinger y sus colaboradores, en las vinculaciones y relaciones de los diferentes grupos humanos y a las que el primero las llamó los órdenes del amor. Estas observaciones fueron realizadas en el contexto de los conflictos de las dinámicas relacionales humanas, desplegados y trabajados en el desarrollo de los talleres de Constelaciones Familiares.

Fueron Marianne Franke, maestra de primaria en Alemania, y Angélica Olvera, profesora de secundaria en México, quienes han hecho una firme apuesta para desarrollar esta pedagogía y junto a Bert Hellinger creen firmemente que en la educación está el futuro no sólo de las próximas generaciones, sino también de los grandes cambios en las dinámicas sociales del mundo, a corto y medio plazo.

La pedagogía sistémica es una nueva perspectiva para comprender el proceso de enseñanza – aprendizaje, que implica cambios profundos en nuestra forma de pensar la educación y en nuestras actitudes hacia todos aquellos que intervienen en el acto educativo: familias, alumnos, docentes, etc.

Este enfoque pedagógico trata de crear las condiciones idóneas para que la escuela sea un espacio orientado hacia el aprendizaje de la vida y para que las nuevas generaciones puedan hacer algo útil con el legado que les ha sido trasmitido por sus padres. Para adentrarnos en su comprensión, necesitamos hacer una breve incursión en diferentes ámbitos:

  • La teoría de sistemas y la perspectiva sistémica (de la que se nutren todos los campos de conocimiento actuales, concretamente el de lo social).
  • Las aportaciones de Bert Hellinger (fuente principal de la que emana este enfoque pedagógico).
  • La aplicación de los órdenes del amor al contexto educativo.

La mirada y perspectiva sistémica implica entender a los colectivos y grupos humanos, como así también a las instituciones, como sistemas complejos que funcionan de una determinada manera siguiendo ciertos patrones que marcan dinámicas relacionales particulares de ese conjunto, y que no pueden explicarse por la simple suma de los comportamientos y aportes individuales de cada uno de los miembros de esos sistemas.

La pedagogía sistémica es el arte de contextualizar y de enseñar desde esta mirada amplia que nos permite ver la organización, la interacción de los elementos de la escuela y la estructura espacial que conforma, el lugar y funciones de cada uno de sus elementos de manera individual, así como las pautas que conectan a la familia con los diferentes elementos de la escuela. Es la aplicación de estos órdenes a todas las facetas del hecho educativo: la organización de los centros educativos y de los equipos docentes, la relación familia-escuela, el trabajo en el aula, la tutoría, la relación entre profesorado y alumnado y entre el propio profesorado, los contenidos curriculares, las relaciones entre los alumnos, las intervenciones específicas, la atención a la diversidad, etc.

Si ampliamos la mirada de forma sistémica, nos ponemos en contacto con toda una serie de fuerzas que ya están en los alumnos, la fuerza de su familia, la fuerza del grupo, los conocimientos previos, las capacidades de autoorganización de un grupo, de una familia, de un alumno. En definitiva, una serie de fuerzas que se pueden poner al servicio del aprendizaje.

La metodología que utiliza este tipo de pedagogía es fenomenológica, tratando de identificar lo que es obvio, trabajando con lo que se tiene en cada momento, sabiendo que yo soy parte de un sistema, que mis alumnos son parte de otro sistema, que tienen sus lealtades, y todo ello con una mirada transgeneracional, intergeneracional e intrageneracional. Yo soy de una determinada generación, tengo una forma determinada de enseñar, la escuela es un sistema con sus propias reglas, creencias y maneras de hacer conscientes e inconscientes, y la familia es otro sistema con su historia y sus peculiaridades.

La finalidad esencial es encontrar el orden natural e identificar los desórdenes, y ocupar el lugar que nos corresponde, ya sea como padres, madres, profesores o alumnos, y eso significa aceptar nuestros límites y no hacernos cargo de aquello que no nos corresponde. Así, por ejemplo, si una familia tiene una historia muy difícil, podemos mirarlos con pena, o con rabia si no acuden a la escuela, o podemos juzgar que son unos malos padres que no se ocupan de sus hijos. Podemos intentar darles lecciones, o adoptar al hijo simbólicamente, es decir, hacernos cargo del destino del hijo. Pero eso probablemente les hará sentir mal, les hará sentirse «pequeños», ya que les estamos quitando su lugar de adultos, de padres. Además, el alumno se sentirá muy incómodo con nosotros, porque aquella es su familia, es la única que tiene y cualquier persona necesita reconciliarse con sus raíces y sentir que son buenas, y que nosotros, los profesores, los miramos con respeto.

Este enfoque sistémico pedagógico supone un cambio radical en nuestras actitudes y nuestra forma de comunicación lógica y analógica. Su efecto es que transforma nuestra mirada de una forma muy profunda. En la comunicación humana un porcentaje muy elevado son los componentes analógicos que es donde circula la información inconsciente, lo que sentimos, lo que creemos, lo que pensamos. Esto puede dar lugar a mensajes muy contradictorios, nuestras palabras dan un mensaje pero nuestras actitudes, miradas, gestos están dando otro. Estas paradojas crean muchas discordias en la comunicación humana y por tanto en la interacción entre las personas, llegando a bloquear o a frenar el aprendizaje, en el caso de una escuela, o a crear mala dinámica entre la escuela y la familia. Por lo tanto, la pedagogía sistémica pondrá la mirada en las pautas que conectan, cuáles son las reglas o patrones que pueden favorecer y cuáles las que obstaculizan el poder realizar nuestra tarea educativa.

El orden o el desorden en una institución a menudo operan a nivel inconsciente y afecta a las actitudes que tenemos respecto a todos los otros elementos del sistema, institución, maestros, padres, alumnos, psicólogos, el currículum, los otros, etc. y se manifiesta en que haya buen clima de trabajo o que haya muchos bloqueos.

La pedagogía sistémica se mueve en el nivel de contextualizar todos los elementos del hecho educativo y percibir los órdenes y desórdenes que se producen en un momento dado. El enfoque sistémico pone la mirada en la conectividad relacional. El epicentro del éxito es la acción recíproca tanto si es entre los órganos componentes de una familia, de una escuela o de cualquier grupo humano, por tanto es una educación centrada en la relación y los vínculos. Supone ampliar la mirada a todas aquellas dimensiones que están incidiendo en nuestras vidas.

Las aportaciones de Bert Hellinger, los órdenes del amor en los sistemas humanos: 1

Bert Hellinger es un ex sacerdote católico misionero en la comunidad Zulú en Africa, pedagogo y filósofo alemán con una amplia formación psicoanalítica, filosófica y científica. A principios de los ochenta sistematizó y amplió un método muy innovador, el método de las constelaciones familiares, basándose en la observación de unas leyes que operan en los sistemas humanos –la familia, los grupos sociales, las instituciones, etc.– y que él llamó «órdenes del amor» (Hellinger, 2001). Estas leyes tratan de reducir el desorden de los sistemas a fin de que sean más funcionales y operativos en sus funciones, y a fin de restablecer el equilibrio y que cada persona encuentre el lugar que le permita desarrollar su destino.

Los grupos humanos se rigen por patrones innatos, a los cuales se van añadiendo todos aquellos que se van construyendo en la interacción cotidiana. Para compensar desequilibrios, cada familia construye una conciencia formada por los hechos significativos que han ocurrido, creencias, valores y maneras de hacer y de posicionarse que aseguran su supervivencia y pertenencia al sistema.

La familia es un sistema abierto que tiene unas leyes de funcionamiento que afectan a todos sus miembros, de forma consciente e inconsciente. El cambio en un miembro afecta a todos los demás, ya que están interconectados. Los sistemas familiares y sociales tienden a autorregularse para asegurar su supervivencia, se nutren y se vinculan con otros sistemas, llegando a constituir clanes, grupos, comunidades, etc. enriquecidos por innombrables virtudes y, al mismo tiempo, limitados por numerosos conflictos, desórdenes que vamos tejiendo a lo largo del tiempo.

Estos órdenes son leyes naturales que operan en todos los grupos humanos. Su transgresión será el origen de los conflictos y discordias que se pueden manifestar como patologías individuales, familiares, grupales y sociales.

Cada ser humano lleva consigo una información hereditaria que está impresa en lo más profundo de su ser, que subyace en el inconsciente colectivo de los sistemas a los que pertenece y marca a cada persona de una forma particular.

Los órdenes del amor observados por Bert Hellinger condiciones esenciales para que fluyan las relaciones y la vida pudiéndose resumirse en lo siguiente: 2

  • La vinculación y el derecho a la pertenencia. Cada persona tiene la necesidad de estar vinculada al sistema al que pertenece. Los miembros de un sistema tienen derecho a la pertenencia. El no reconocimiento del lugar que ocupa un miembro (exclusión, rechazo, desprecio, olvido) tiene consecuencias sistémicas, como pueden ser la identificación o repetición de patrones a través de varias generaciones. Además, los miembros del sistema tienen jerarquías según el tiempo. Quien estuvo antes tiene prioridad sobre el que viene después; quien tiene más responsabilidad en un sistema, tiene un lugar prioritario. Así, los padres ocupan el primer lugar, seguidos de los hijos, por orden de edades, y lo mismo ocurre entre los hermanos.
  • El equilibrio entre el dar y el recibir. Todos los sistemas humanos tienen la tendencia y la necesidad de equilibrarse. Toda relación es un equilibrio, pero es diferente entre iguales. Entre un hombre y una mujer debe existir un equilibrio entre el dar y el recibir para que la relación funcione. Entre padres e hijos existe un desnivel natural, no se consigue el equilibrio en la misma medida, ya que los primeros dan más, y los segundos reciben más. Los hijos nunca pueden dar a los padres lo que recibieron de éstos, sino que crecerán y abandonarán el hogar familiar para dar a otros lo que recibieron. Así fluye la vida. También la relación entre maestros y alumnos es una relación entre no iguales.
  • Normas y reglas del grupo: en todos los sistemas vinculares y de relaciones de las personas, se desarrollan normas, reglas, rituales, convicciones, convenciones y tabúes que tienen valor para todos los integrantes de ese grupo. De esta manera se estructura una relación a un sistema con órdenes y reglas. Estos órdenes son conocidos y visibles, pero detrás de estos actúan órdenes invisibles, ya anticipados que no se dejan negociar.

El método desarrollado por Bert Hellinger es fenomenológico y permite acceder a la información inconsciente de un determinado sistema y detectar dónde están los desórdenes y las transgresiones. Favorece «soluciones» que ordenan el sistema, reencontrando los órdenes del amor antes citados.

Aplicación de los órdenes del amor al contexto educativo: 3

La aplicación de la perspectiva sistémica en el ámbito educativo requiere observar cómo deben integrarse en el mismo los principios que sustentan los órdenes del amor a fin de conseguir el objetivo perseguido. Así pues, hay que atender a lo siguiente:

La importancia del orden, qué fue antes y qué después, una mirada transgeneracional, la importancia de la vinculación con las generaciones.

  • El valor de la inclusión de todos los elementos del hecho educativo.
  • El peso de las culturas de origen, que tienen que ver con las lealtades a los contextos de los que provenimos.
  • La importancia de las interacciones dentro del sistema (cualquier elemento disfuncional puede afectar al resto de elementos).
  • Los órdenes y desórdenes. La mayoría de las veces operan de forma inconsciente. Se trata de identificar los desórdenes y poner la mirada en las soluciones que pueden hacer más funcional y operativo el sistema favoreciendo el aprendizaje y el bienestar de todos los participantes en el hecho educativo.

Por último, La pedagoga sistémica y terapeuta española Mercé Traveset nos plantea, respecto de definir qué es la Pedagogía Sistémica, lo siguiente:

“…La Escuela y los docentes son en gran medida, los grandes artífices de los puentes y de las redes de interacciones que se están creando para las nuevas generaciones.
Este enfoque pedagógico-sistémico, aporta recursos para ordenar y gestionar una información tan diversa. Ello posibilita a los docentes, mirar la realidad educativa como un todo que está vinculado a los sistemas familiares, sociales, históricos y culturales a los que pertenecemos profesores, familias y alumnos, con la actitud  necesaria para incluir todo aquello que repercute y está en la base de los procesos de enseñanza –aprendizaje.

Es una Educación Dimensional, que transita por el espacio y el tiempo y une la mente y el corazón…”

 

Elaboración y compilación: Lic. Miguel Angel Zanetti

 

Notas

  1. Carles Parellada. «La pedagogía sistémica, un nuevo paradigma en educación» en Cuadernos de Pedagogia, setiembre 2006.
  2. Material Módulo 2 . Capacitación en Órdenes del Amor y Soluciones Sistémicas: “CON OTROS OJOS…CON OTRO AMOR…” ®. Lic. Liliana Inglese.
  3. Parellada; C. (Op. Cit.)